El equilibrio de la vida, mientras que salir con un hombre con los niños

«Hablar de la víctima como individuo y no como grupo. Esa es la lucha por la que pelean los niños olvidados de la guerra de Bosnia y Herzegobina» Durante meses, el personal del hospital cuidó de Alen, especialmente el conserje quien, a pesar del hambre y de la guerra, decidió adoptarlo y darle un hogar junto a su mujer y sus dos hijas. Es posible que cuando el cuerpo necesita sexo, la piel tienda a presentar mayor cantidad de impurezas, luzca menos lozana y saludable. Si notamos que, de repente, la piel ha perdido su buen aspecto, el cabello se cae más de lo normal y hay mayor tendencia al acné de lo habitual, es posible que nuestro cuerpo nos esté pidiendo una mejora en los hábitos o simplemente sexo. Nuestra capacidad de anticipar el futuro es la que nos condena, la de pensar que estamos ante un “león” y van a ir apareciendo más. En esta situación lo mejor es intentar atacar nuestros problemas con pequeños pasos que sirvan de refuerzo para nuestra moral, sin mirar la cima y todo lo que nos queda. Los de la banda les dijeron que se calmaran, que la traerían de vuelta; solo querían hablar un rato con ella; serían un par de horas nada más. Archie, que con dieciséis años era el mayor de ... El equilibrio del cuerpo humano es especialmente inestable, porque el centro de gravedad se encuentra por encima de la base de sustentación en la mayoría de las actividades de locomoción ... Además, también está el tema de la vuelta a la normalidad. Para que los padres y madres puedan comenzar a regresar a sus oficinas, necesitan un apoyo para el cuidado de sus hijos mientras las ... Los médicos pueden examinar el interior de los ojos con un dispositivo portátil similar a una pequeña linterna (denominado oftalmoscopio). Si los médicos detectan hinchazón en parte del nervio óptico , la presión intracraneal puede aumentar y los tumores o la hemorragia cerebral pueden ser la causa de los síntomas mentales. En 70 entre 149 y 150, un joven de 25 años salvó su vida de milagro: otro hombre le gatilló tres veces mientras estaba en el suelo, pero sólo salió un proyectil que le dio a la altura de la ... luis: sí, ya sé que cerca. del 85% de los casos se da. en menores de cinco años. pero hay casos raros, que se salen de esa edad, hasta adultos pueden ser. daniel: es rarísimo y más. en un ... Usualmente cuando hablamos de lograr tener una vida balanceada se dice que debemos preocuparnos de nuestro cuerpo, mente y alma, pero eso no es todo lo que hay, y aquí te damos otro punto de vista al respecto.. Quiero comenzar contándoles de una conversación que tuve un día con una persona con la que trabajé para un seminario hace unos años. Él parecía ser una persona de trato ...

Cárcel: d [Final]

2020.05.09 02:32 DanteNathanael Cárcel: d [Final]

(Antes de empezar, aquí hay un link con una descarga de la historia en PDF.)

“El dolor en tu corazón es grande, pero todo puede sanar,” son las palabras que le dijo su hermano, saliendo detrás de la puerta. Su madre solamente los miro abrazándose, inclinando un poco la cabeza, para después darse la vuelta y seguir con sus quehaceres. Todo lo que dijo Felipe, la manera en la que fue derramando progresivamente su corazón palabra tras palabra, quedó graba en la superficie de la mesa de madera, donde habían nacido nuevos surcos cada vez que su cuerpo no podía más y estallaba en lágrimas, sus uñas buscando la seguridad del dolor. Pero su madre, en ningún momento, más que las pocas palabras—padre, celos, dolor, corazón—que lograban relacionarse con ella, trayéndola en carne viva a la experiencia por la que estaba pasando su hijo, pero no por más de 5 segundos.
Felipe no podía comprender el comportamiento de su madre. Era una de las primeras veces que realmente se abría con ella, que buscaba poderle comunicar por lo que estaba pasando, para que con la magia de las madres, esa que siempre sale en las películas, telenovelas y libros, lo ayudará, le dijera que por lo menos todo iba a estar bien . . . y lo hizo, se lo dijo muchas veces, pero nada de ello sonaba genuino. A media lengua, empujando las palabras, pisándose los talones, un sabor amargo empezaba a ocupar su boca y su mente. Quedaron en silencio unos segundos hasta que su hermano decidió que era necesario intervenir. Había llegado de un viaje largo, muchos lugares visitados, algunos por días, otros por horas, con nada más que una cartera llena de dinero, fotos de su familia, su prometida, sus amigos, todos con sus números en la parte trasera, y una pila de libros de Vonnegut, Pynchon, Borges y Dara.
“Te extrañe mucho,” le decía Felipe, pegado a su pecho, dejando caer lágrimas rápidamente sobre su camisa negra medio abotonada. “N-n-no sabía qu-que regresarías tan pro-nto, Le-Le-vine. . . . ¿Pudissste escuchaa-a-har to-do?”
“La mayor parte, sí. Pero parece que todavía tienes mucho que contar.”
Felipe se despegó de su pecho y lo miró, sus ojos apenas visibles detrás de la pátina de lágrimas burbujeantes, una imagen borrosa ahogada en desesperación en donde lo único que resaltaba era la falta de estructura interna, la muestra líquida de una posible estadística esperando ser añadida a la pila anónima de columnas y gráficas, otro nombre sin substancia, ahí solamente para confirmar que el universo necesita de ciertas reglas para funcionar, de ciertos números de sacrificios en mil y una diferentes maneras, de mil y una causas diferentes, para satisfacer el mecanismo que lo mantenía girando a la deriva de su propia incertidumbre.
Suben a la azotea. Levine toma un par de cojines de la sala y se los avienta en la cara a Felipe, “Piensa rápido,” para que puedan sentarse sin que sus traseros se llenen de piedritas. Arriba, la tarde apenas empieza a hacerse presente, sangrando detrás de las nubes su luz dorada, una impresión del paraíso, el jardín amurallado, detrás de cumulonimbos, cirros y cirrostratos en lo alto, abajo una capa de altocúmulos—un cielo aborregado—se podía vislumbrar por algunos momentos la montaña del Edén. Mirando su cénit, Cheit Eitz HaDa'at parecía tan lejano y Shechinah tan cercana, de nuevo en la tierra, morando entre cada ser vivo o no. . . . Como todo en el cielo, como las estrellas, todo parecía ser solamente una promesa. Felipe sentía el calor en su piel, pero su corazón, antes tan regocijante, tan lleno de energía al primer contacto con algún apéndice de la luz solar, ahora se encontraba apagado, ataviado con el peso de ella.
“Bueno, ya que estamos aquí, ¿por qué no abres tu celular y revisas todas tus redes sociales unos minutos?”
Un poco consternado, Felipe le hizo caso, primero temeroso, pero después consciente un poco más de lo que estaba pasando.
“¿Qué fue lo que sentiste?”
Desde hace unos minutos que Felipe estaba soltando lágrimas de nuevo, poco a poco, pero la pregunta de su hermano lo hicieron rendirse, dejando abiertas las compuertas de la sinceridad.
“Ay. . . . Mmm-e duele . . . taa-nnto ver algo relacionado con e-i-lla . . . ver siquiéera su nombre yá me pár-ara el corazón. . . . Me toma demasiado recobrar la postura. Y cada vez que un pensamiento sur-ge de ella, ya sea porque al-algo m-e-e lo recueerda o por-porque, porque . . . porque pues ya dije, veo su, su-u nombre, me deshago. No . . . ah, no dejo de pensar a veces en que hay muchas más personas hablando con ella que realmente la hacen feliz, que la hacen reír, y que no se acuerda ya para nada de mí, y que no siente nada si de repente se encuentra mi nombre en algún lugar—”
Antes de que Felipe pudiera continuar, Levine seguía riendo tan fuerte que no tuvo de otra más que unírsele.
“Claro que has sido un niño pequeño, un niño idiota que no ha aceptado las dificultades de la vida. Los obstáculos nunca han sido algo a lo cual temer, pero algo a lo cual desafiar. El sueño que tienes, aquel de vivir con amor, amando, luchando por cosas que muy pocos notan su presencia, aunque vive en los corazones de todos, no es uno de un cobarde. Tienes que arreglar demasiadas cosas dentro de ti para hacerlo. ¿Qué se necesita para ser un abogado más que conocer la ley y ser inteligente para negociar? ¿qué se necesita para ser un médico más que años de práctica y estudio, trabajo duro bajo presión y desgaste emocional y físico? y tú, antes de todo eso, quieres ser tú mismo. ¿Sabes lo que eso conlleva? ¡Todo! porque entonces nada de lo que valgas, nada de lo que sientas valer, pueden depender de otra cosa más que de ti mismo. Ninguna relación, ninguna posesión, ninguna acción hecha por o sobre ti.
“Por esto es que nada de lo que hagas, no importa qué tan bello, largo o profundo sea, podrá superar la simple confesión de que la amas y que estas seguro de ello, porque amarla es una responsabilidad: cada día tienes que despertar dispuesto a superar lo que hiciste mal el día anterior sin perder la cordura, tienes que entender la situación como un producto generado por un entendimiento o malentendido entre ambos, pues cada cosa que logren, sea el mejor día de sus vidas o la peor pelea, fue creada por ambos; y si cada día no estás seguro por lo menos de lo que eres, de todo lo que vales para ti, de todo lo que eres sin ella, no podrás saber nunca cómo ayudar en la situación. Ella nunca te va a ser feliz, ella nunca te va a traer la cura para tu depresión . . . te puede acompañar, te puede ayudar, puede aumentar tu felicidad, puede hacerte llegar al orgasmo físico y emocional, pero todo esto esta siempre construido sobre ti, sobre lo que tú ya eres.
“¿Acaso le hiciste caso cuando te dijo que era mejor que te alejarás de ella y que por eso empezó a actuar de la manera que lo hizo, solamente porque te dijo que no la amabas realmente? Jajaja. ¿Ustedes que se conocen tanto que incluso pueden decir lo que el otro siente nadamás así? ni sabían lo que ustedes mismos querían y después de eso ella ya sabía que no la amabas y tu bien obediente le hiciste caso. Por dios, Philip, ¿Se dan cuenta que en realidad solamente le temen a lo que sienten porque creen que nadie los va a aceptar cómo son? Podrás estar en el espectro totalmente opuesto al de ella, pero siguen siendo humanos, y nosotros debemos de tener un equilibrio.
“Toma este ejemplo: las personas con síndromes pesadísimos, como esquizofrenia, demencia y esas cosas, están funcionando perfectamente bien y en acorde a su psique. El mundo está lleno de cosas terribles y las vemos a diario . . . ¿o no? No solamente me refiero a robar, matar y mentir, hay cosas que simplemente vemos como normales, pero no deberían de serlo para nada. ¿Cuántas personas no te pueden contar una historia en la que alguien a quien amaban tanto se fue con tal y tal, que les mintió en la cara cien veces y nunca pudieron recuperarse de ello? ¿qué pasa con todas esas personas que se van a acostar con quien se les de la gana? ¿qué pasa con todas esas personas que les parece bien agarrar a quien sea y violarlas? ¿qué pasa contigo que piensas que ella tiene la culpa porque no tienes la seguridad suficiente como para amar enfrente de todas las dificultades que hay en esta vida? Todo esta funcionando perfectamente en el nivel psíquico, aquí tus etiquetas de malo o bueno no sirven para absolutamente nada, porque todos tienen un propósito bien definido. ¿Puedes ver todo eso que consideras malo y retorcido y no juzgarlo? y más aún, ¿entenderlo?
“Creo que ya te has dado cuenta que todo esto duele más por lo que tu imaginas que por lo que realmente está pasando. Vives en una cárcel hecha de ti mismo, de tus pensamientos y creencias, tanto que simplemente no puedes ver la realidad, no solamente lo que está pasando, pero todo lo que puede pasar. Nunca eres realmente ninguna de las cosas que te dicen hasta que las aceptas. Si te dicen sucio, simplemente por algo que no sabías, tienes de dos: o lo cambias, o te quedas igual y peleas contra ti mismo. Ese dialogo interno, esas luchas internas que llevas a cabo a través de todo el día no son realmente con esa persona, son contigo mismo. Y cuando veas a esa persona de nuevo, no lo vas a ver en realidad, solamente vas a poder verte a ti mismo juzgándote por lo que no aceptaste que eras. . . . Hermano, aceptar no significa dejar ser o tolerar, significa saber desde donde estás partiendo para lograr llegar hacía tu destino. Puede que la vida no sea una línea recta entre A y B, pero sigue teniendo una A y una B, un punto inicial y uno final. Si no sabes desde donde partir, nunca podrás realmente llegar a la tierra prometida. Es por eso que me agrada que seas sincero, aunque por lo que estés pasando no me pueda causar otra cosa que risa. Y es que cuando por fin lo veas desde otro lado, cuando hayas avanzado, te vas a reír de la misma manera.
“También sé que siempre has querido ser como yo. Tratas de caminar el mismo camino, con los mismos zapatos. . . . En algún momento también fui como tú. Tenía una novia llamada Darla por la cual perdí absolutamente la cabeza. No sabía que estaba pasando, pero algo realmente feo me estaba pasando. Me tomó 10 años salir de ella. ¿Y sabes lo que me hizo salir por fin de ella? Simplemente aceptar por lo que estaba pasando. No sé por cuántos años trate de regresar con ella, a veces nos vimos, cojíamos, tratamos de nuevo, pero nada funcionaba. Entonces un día se apareció mi abuelo por aquí, cerca de la casa, me preguntó cómo estaba nuestro padre, y después dijo que le había puesto Francisco por Goya. Jajaja. ¿Puedes creerlo? El viejo si que estaba loco. Pero en ese momento algo entró en mí, y empecé a escribir algo. En unos pocos días lo terminé, le puse de título La Transformación, como la novela de Kafka . . . sí, esa que erróneamente llaman La Metamorfosis, como la épica de Ovidio. En fin, en ella retrataba mi historia, simplemente la retrataba, y al final, en los últimos capítulos, trataba de encontrar la respuesta a lo que me estaba pasando . . . pero no la encontraba. Todos los primeros capítulos no me tomaron más de unas horas completarlos, pero ese último capitulo se portó muy mal conmigo. Y mientras trataba de descubrir lo que podía hacer, simplemente deje de pensar tanto en ella, y empecé a cambiar las cosas hacía mí. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba pasando: estaba culpándola a ella por cómo me sentía, por tener dudas con respecto a mí mismo, por simplemente depender de ella para recibir todo, porque sin ella y su aprobación aparentemente yo no existía. El abuelo siempre busco la aprobación de una mujer que conoció en Mazatlán, se llamaba Remedios; nuestros padres siempre tuvieron problemas consigo mismos, Linda una vez me contó que no se habían separado por nosotros, pero Pedro decía que por nosotros era por lo que se iban a separar. Y bueno, ahora lo están, pero no por nuestra culpa. Verás, siempre me ha causado mucha curiosidad que te hayan puesto Felipe, porque es “Fe” de Federico, “Li” de Linda y “Pe” de Pedro, y tú primer nombre, Ángel, mensajero, daría el significado de que tu vida es el mensaje o que eres el mensajero de las vidas de nuestros antepasados. Siempre me pareció curioso, pero ahora que me cuentas de ella, veo que era un mal presagio, pues estás cometiendo los mismos errores que ellos hicieron.
“Cuando terminé la obra, el último capitulo solamente decía todo aquello que me hacía feliz. La releí y estuve satisfecho con ella. Para terminarla, le puse un epígrafe por Chejov, que escribió en una carta para un amigo: ‘una historia sobre un hombre joven, el hijo de un siervo, que ha servido en una tienda, cantando en un coro, atendido el bachillerato y la universidad, que ha sido educado para respetar a todo aquel con mayor rango y posición, a besar las manos del padre, a reverenciar las ideas de otras personas, a ser agradecido con cada mota de pan, que ha sido muchas veces azotado, que ha ido de un pupilo a otro sin zapatos, que ha sido usado para atormentar animales, que ha disfrutado de cenar con sus relaciones adineradas, y ha sido hipócrita frente a Dios y al hombre desde la mera consciencia de su propia insignificancia—escribir sobre como este joven exprime al esclavo de sí, gota por gota, y como al despertar una hermosa mañana ya no siento en sus venas la sangre de un esclavo pero aquella de un hombre real.’
“Así que aquí, te digo a ti, ¿qué vas a hacer ahora que sabes que la relación que quieres tener con ella, y más aún, todas las relaciones que tienes, sean personas o objetos, dependen de la relación que tengas contigo?”
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2018.06.28 22:44 master_x_2k Enredo V

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Enredi V

Mis piernas se abrazaron a los lados del cuerpo de Judas. Podía sentir su respiración debajo de mí, la expansión de su cuerpo mientras sus pulmones se llenaban, luego se vaciaba. Soltó un bufido e hizo vapor en el aire fresco de la noche.
Dio un paso adelante, solo un poco, y pude vislumbrar el mundo debajo de nosotros. Treinta y dos pisos más abajo, los automóviles en la calle solo eran visibles por los puntos amarillos y rojos de sus faros y luces traseras. Sentí que Tattletale me agarraba más fuerte, desde donde estaba sentada detrás de mí. La pata delantera de Judas descansaba sobre la barandilla de piedra del tejado, y la apretó con fuerza suficiente como para que las puntas de sus uñas se clavaran en el cemento.
Subir hasta aquí había sido bastante fácil: Tattletale había roto la puerta de acceso de los empleados y habíamos llevado el ascensor de suministros hasta el techo. ¿Alguien había sido alertado de nuestra presencia? ¿Nos había visto una cámara? Difícil de decir. Pero el tiempo era corto, y ya habíamos perdido suficiente tiempo esperando que los perros terminaran de crecer. En el momento en que Perra los considere listos, nos moveríamos.
Este plan había sido aterrador cuando solo hablamos de él. ¿En verdad estar a punto de hacerlo? Diez veces peor.
Todavía había tiempo de pensar en una razón para echarse atrás.
El silbido de Perra, uno de esos que te hace estremecer cuando los oyes a treinta metros de distancia, atravesó el zumbido tenue y ambiental de la ciudad que está debajo de nosotros.
Última oportunidad, Taylor.
Un segundo después, Brutus, con Perra y Grue a montados sobre su espalda, pisó el borde del tejado. Judas se adelantó y siguió.
Al caer desde una altura así, no puedes gritar. El viento te quita tu voz. Si tienes algo a lo que aferrarte, te aferras a eso como por tu vida y rezas, incluso si no eres del tipo que reza. Mis manos agarraban ganchos de hueso a cada lado del cuello de Judas con tanta fuerza que pensé que podría romper el hueso o mis manos.
Tres pisos más abajo del techo, había un patio. Mientras Perra silbaba y señalaba desde su posición debajo de nosotros, Judas pateó la pared justo detrás de nosotros, empujando y alejándose del edificio. Mi corazón se elevó en mi garganta y se quedó allí cuando vi el borde del patio debajo de nosotros, seguramente fuera de nuestro alcance. ¿Había saltado demasiado pronto? La próxima oportunidad que tendríamos de tocar una superficie sería cuando nos desparramemos violentamente contra la carretera.
Sus instintos parecían mejores que los míos. Sus garras delanteras se extendieron y se aferraron al borde del patio. Cada músculo de mi cuerpo se tensó en mi esfuerzo por no ser arrojada de él cuando nos detuvimos, incluso con su poderoso cuerpo absorbiendo lo peor de la caída. Se agarró a la cornisa, luego empujó contra ella mientras apalancaba sus patas traseras en su lugar. Con cada músculo de su cuerpo, parecía, saltó. No hacia abajo, esta vez, sino fuera.
El tiempo pareció detenerse cuando dejamos el edificio atrás. Lo único debajo de nosotros era la calle, veintinueve pisos más abajo. El viento soplaba por mi cabello con un doloroso frío punzante. Habíamos cruzado el punto en que podíamos dar vuelta atrás, era ganar o morir de aquí en adelante. Eso hizo que fuera inquietantemente fácil dejar de lado todas las dudas y vacilaciones y prepararme para lo que venía después.
La Galería Forsberg tenía veintiséis pisos de altura y era uno de los edificios más reconocibles que se podía encontrar en el centro de la ciudad. Si recuerdo bien, fue diseñado por estudiantes de arquitectura en la universidad hace unos años. No era realmente una fan del diseño, que se parecía a las últimas etapas de un juego de Jenga, con cada sección formada en vidrio templado con barras de acero y vigas que proporcionan el esqueleto base. Todo estaba iluminado por luces que cambiaban según la hora de la noche.
En el gris azulado de la noche, la torre era rosada y anaranjada, haciéndose eco de la puesta de sol que había terminado hacía apenas una hora. Cuando el salto nos llevó por encima, un foco de color rosa consumió mi visión.
Mis lentes absorbieron lo peor del resplandor, y un segundo después, pude ver lo que estaba sucediendo de nuevo. Brutus, a unos cuantos metros de nosotros, se estrelló contra el cristal del techo, provocando grietas que lo atravesaron en forma de telaraña. Grue prácticamente rebotó desde donde se sentaba en la espalda de Brutus, perdiendo su asiento, golpeó el cristal del techo con su hombro, y comenzó a deslizarse. Apenas había tracción, ni siquiera en la viga de acero que separaba los enormes paneles de vidrio, y lo único al final de esa caída sería una caída muy larga.
Extendió la mano y agarró el extremo de la cola de Brutus, poniéndose en pie en el mismo momento en que Judas, Tattletale y yo chocamos contra el cristal a su derecha.
El daño que Brutus había causado en el momento del impacto fue suficiente para garantizar que pudiéramos atravesar la ventana en lugar de simplemente quebrarla. Hubo un momento en el que se podía escuchar el sonido del metal en tensión, seguido por el sonido de un montón de vidrios rotos.
Juntos, todos caímos en el centro del último piso de la Galería Forsberg, unidos por un chaparrón de fragmentos de vidrio. Grue aterrizó sobre sus pies y se tambaleó hacia atrás cuando Brutus aterrizó justo en frente de él. A nuestro alrededor, había personas con vestidos elegantes y uniformes. Trajes, vestidos... traje de capa. La gente corría gritando y buscando donde cubrirse. Los héroes dieron un paso adelante, algunos tratando de comprender la situación en medio del caos, otros poniéndose entre nosotros y los civiles.
Una cuestión de latidos después de tocar tierra, Regent y Angelica se sumergieron en la habitación, aterrizando justo detrás de nosotros. Regent perdió su asiento cuando Angelica aterrizó, pero se las arregló para rodar cuando él golpeó el suelo, poniéndose en cuclillas mientras se detenía. Casi logró que pareciera intencional. Angelica se acercó al lado de Perra, vistiendo el mismo arnés que le dimos en el asalto al banco, pero con dos grandes cajas de cartón atadas a sus costados, en lugar de bolsas.
Me sentí extrañamente calmada mientras mis ojos recorrían la habitación. El Protectorado estaba reunido alrededor del escenario en la parte posterior de la sala. Armsmaster, Miss Militia, Assault, Battery, Velocity y Triumph. Dauntless estaba ausente.
No muy lejos estaba la "mesa de los niños" con algunos de los héroes del momento. Clockblocker, Vista, Gallant y Shadow Stalker, siendo interrumpidos en su socialización con los niños ricos, los actores adolescentes y los hijos e hijas de las figuras locales. ¿La rubia platinada con el vestido de noche blanco que me estaba mirando feo? Esa sería Glory Girl, sin traje.
De pie frente a la sala, levantando sus armas en nuestra dirección, estaba un escuadrón de ERP en servicio. Sus uniformes muy reconocibles eran malla de cadena reforzada con kevlar, coronados con cascos sin rostro. El único medio que tenías para identificarlos eran los números de placa impresos en sus chalecos con números blancos gruesos. Cuatro de los cinco tenían lo que parecían lanzallamas. Todavía no estaban disparando, no podían. Estaban cargando lo mejor en armamento no letal, pero había ancianos y niños en la multitud, y según Tattletale, eso significaba que tenían prohibido abrir fuego contra nosotros por el momento.
Los civiles... hombres y mujeres con sus mejores ropas y joyas. Una combinación de las personas más ricas y poderosas de la ciudad, sus invitados y aquellos dispuestos a pagar los precios exorbitantes por las entradas. Los boletos empezaron a doscientos treinta dólares y habían trepado abruptamente a medida que los compraban. Inicialmente, consideramos asistir como invitados, para un plan de ataque, antes de decidir que era demasiado peligroso arriesgarnos a que nuestras identidades secretas fueran captadas por una cámara, o que algo saliera mal mientras intentábamos contrabandear nuestros equipos, disfraces y perros dentro. Una vez que decidimos eso, dejamos de verificar el costo de las entradas, que llegaron a los cuatrocientos dólares por persona. Los invitados podían usar treinta dólares del precio del boleto para pujar en una subasta, pero aún así era bastante exorbitante.
Reconocí al alcalde, la primera vez que lo había visto en persona. Hubo un tipo que podría haber sido un actor poco conocido, pensé que lo reconocí también. El resto solo eran personas, tal vez un poco mejor aspecto que la norma, un poco mejor vestida.
Y Emma.
Podría haberme reído. Ella estaba allí de pie en medio de la multitud con sus padres y su hermana mayor, con aspecto asustado y un pequeño vestido azul cielo y sandalias azules. Su padre era un abogado de divorcios de alto perfil. Supuse que era posible que hubiera trabajado para alguien famoso o lo suficientemente poderoso como para que su familia no hubiera necesitado una invitación o boletos caros para entrar.
De alguna manera apestaba, sabiendo que estaba a punto de darle una historia increíble para compartir con el resto de la escuela cuando terminara su suspensión. Realmente, en serio esperaba que no fuera una historia como "estos villanos idiotas intentaron una estupidez que avergonzaría hasta a Über y a Leet, y los arrestaron en cuestión de segundos.”
Tattletale se rió, con nerviosismo, “¡Mierda! ¡No haré eso de nuevo! Jodidamente intenso... " Su voz se apagó cuando Grue ennegreció a la multitud, dejando solo el lugar donde estábamos y los mismos bordes de la habitación libres de la oscuridad. Ella le lanzó una mirada asesina.
“¡Perra, Regent, adelante!” Él gritó, mientras caminaba, agarró mi mano y prácticamente me sacó de un tirón de donde estaba sentada en la espalda de Judas. Tattletale saltó hacia abajo, siguiendo un paso o dos detrás de nosotros.
Los tres corrimos hacia el frente de la habitación, mientras Perra silbaba por sus perros y corría hacia la parte trasera. Sentí cuando Regent desenganchó las dos cajas que estaban atadas a Angelica. Las cajas eran pesadas y golpearon el suelo con fuerza, rompiéndose en las costuras. Mejor de lo que esperaba. Hice que salieran mis bichos de la parte superior de la caja y de los lados divididos, y los ordené entre la multitud.
Si un poco más de los mordedores y picadores se dirigían en la dirección general de Emma, ​​no se debía a una elección consciente de mi parte.
Si todo iba según lo planeado, Perra, Regent y los perros podrían retrasar o detener a cualquiera que se aventurara más allá de la nube de la oscuridad. Todo lo demás, nuestro éxito o nuestro arresto humillante, dependía de Grue, Tattletale y yo.
Mis bichos llegaron al frente de la sala unos segundos antes que nosotros. Pude sentir sus ubicaciones, y esto a su vez me dio la capacidad de identificar dónde estaban las personas, las paredes, la puerta y los muebles.
Me estaba moviendo con mi cuchillo desenvainado incluso antes de que Grue desapareciera algo de su oscuridad para revelar una parte del escuadrón ERP que estaba estacionado en la entrada. Mientras la nube de negro se disipaba en volutas de humo, me estaba acercando a uno de los miembros del equipo, sacando mi cuchillo contra la manguera que se extendía entre el dispositivo parecido a un lanzallamas que sostenía en sus manos y el tanque en su espalda. No se cortó inmediatamente, lo que me obligó a intentarlo por segunda vez. Cuando el cuchillo cortó el material de la manguera, el miembro del equipo de PRT se dio cuenta de mí y me golpeó la cara con el codo. Mi máscara recibió lo peor del golpe, pero ser golpeada en la cara por un hombre adulto no es divertido con ninguna cantidad de protección.
Caí hacia atrás a través de la puerta incluso cuando el tanque comenzó a vaciar su contenido en el suelo. Era de un blanco amarillento, y cuando se derramó en el suelo, se expandió como crema de afeitar. El tanque probablemente tenía cerca de doce litros, lo que significaba una gran cantidad de espuma.
Grue aprovechó todo su peso para patear en el pecho a uno de los miembros del escuadrón contra la espuma, y ​​luego golpeó la palma de la mano contra la barbilla del siguiente tipo. Cuando el hombre se tambaleó, Grue agarró el tanque en su espalda y se lo puso sobre su cabeza. Esto no solo hizo que el hombre perdiera el equilibrio, sino que el peso del tanque lo mantuvo así. Grue, con las manos todavía en el tanque, tiró del casco del miembro del escuadrón hacia abajo al mismo tiempo que levantó la rodilla. El panel del casco se rompió, y el hombre ni siquiera tuvo el reflejo de levantar las manos para suavizar la caída antes de golpear el suelo.
Un cuarto miembro de la brigada salió de la oscuridad, y Tattletale se apoderó de la boquilla del arma del hombre, forzándola a un lado antes de que pudiera abrir fuego. Me puse de pie para ayudarla. Mientras Tattletale comenzó a perder el forcejeo por el arma, salté sobre la pila de espuma que aún se expandía, y luego me lancé por lo bajo para golpearle las piernas y hacerle perder el equilibrio. Cayó, fuerte, y Tattletale le arrancó el arma de las manos. Cuando él se puso de pie, ella apretó el gatillo y lo roció en la cara. Grue desvaneció suficiente oscuridad para revelar al último miembro del equipo, y Tattletale lo enterró bajo una explosión de espuma.
Había visto un especial del Discovery Channel sobre esta cosa. El EPR, el Equipo de Respuesta Parahumana, estaba equipado con armamento no letal diseñado por Artesanos para someter a los supervillanos. Esta espuma de contención era equipo reglamentario. Se eyectaba como un líquido, luego se expandía en una espuma pegajosa con algunas propiedades útiles. Era flexible y poroso cuando estaba completamente expandido, para que pudieras respirar mientras estabas dentro de él, por lo menos el tiempo suficiente para que lleguen los equipos de rescate con un agente disolvente. También era resistente a los impactos, por lo que los escuadrones de EPR podían cubrir el suelo con él para salvar a las personas que caían o evitar que los pesos pesados hicieran mucho daño.
Por la forma en que se expandía, podrías cubrir casi a cualquier villano, menos los más fuertes, y los incapacitaría. Debido a la forma en que te negaba el movimiento y era resistente a los impactos y al desgarro, incluso personas como Lung tendrían problemas para liberarse. Rematándolo todo, era resistente a las altas temperaturas y era un fuerte aislante, por lo que servía para manejar a los pirokinéticos y aquellos con poderes electromagnéticos.
Mientras el miembro del ERP luchaba inútilmente por quitarse el casco cubierto con espuma, le quité el tanque y ayudé a Tattletale a ponérselo. Grue ya tenía el suyo, y estaba obteniendo un tercero de uno de los miembros del equipo ERP capturados con espuma para mí.
Era pesado, y casi no podía soportar el peso. En lugar de tambalearme, me agaché y dejé que la base del tanque descansara contra el suelo.
Grue señaló a nuestra izquierda, y apuntamos. Un segundo más tarde, hizo que la oscuridad se disipara, mostrando la mesa del buffet rodeada por los varios Custodios y Glory Girl volando a unos pocos pies sobre el suelo. Estaban aplastando a los bichos que se arrastraban sobre ellos, pero no estaban tan distraídos para no notar la repentina aparición de la luz, o de nosotros.
“¡Glory Hole!” Tattletale insultó a la heroína, antes de abrir fuego contra ella. Grue dirigió un chorro contra Clockblocker, a la izquierda, así que volví mi atención a la persona en el extremo derecho del grupo. Shadow Stalker.
Lo admito, tenía una razón que me irritara, ya que ella escribió una nota para el padre de Emma, ​​dándole combustible para ese maldito cargo de asalto. Fue con cierta satisfacción que le descargué una corriente de espuma.
La corriente fue al blanco, pero no pareció importarle mucho mientras evadía a un lado. Le di en el pecho con otro chorro, haciéndola tambalearse un poco, pero no se cayó ni se vio atrapada en la cosa como los demás. En vez de eso, se agachó un poco, su capa ondulándose, y luego rodó hacia un lado, preparando su ballesta cuando sus pies tocaron el suelo y ella empezó a correr a toda velocidad.
Fuera eso un dardo tranquilizante o una flecha real, estaba jodida si ella me daba.
Esparcí la corriente, con el objetivo de atraparla un poco y disminuir su velocidad o arruinar su puntería. Pisó un poco de espuma y se tropezó un poco. Tattletale agregó su poder de fuego al mío, y con nuestras corrientes combinadas, Shadow Stalker cayó. Nos tomamos un segundo para enterrarla bajo la espuma, y ​​Grue le agregó algo de oscuridad.
“¡Siguiente!” Grue gritó, señalando. Arrastré el tanque pesado del suelo y me acerqué a nuestro próximo objetivo antes de volver a bajarlo y apuntar.
Esta vez, moví deliberadamente una serie de bichos al área para distracción extra. La oscuridad se disipó, y esta vez era el Protectorado, la mitad de ellos. Battery, Assault y Triumph.
Battery ya estaba cargada cuando Grue disipó la sombra impenetrable que los había cubierto, y se movió como un borrón tan pronto como pudo ver a dónde iba. Sin embargo, ella no salió corriendo hacia nosotros. En cambio, ella saltó hacia un lado, pateó a Assault en el medio del pecho con ambos pies, y luego se alejó en la dirección opuesta.
Assault era un manipulador de energía cinética, y podía controlar las energías del movimiento, la aceleración y el movimiento de forma muy similar a como otros héroes podrían manipular la llama o la electricidad. Usó la energía de la patada de Battery para lanzarse como un cohete hacia nosotros, mientras Battery se movía para flanquear.
Grue dirigió una corriente directamente hacia Asalto, pero el primer segundo espuma pareció deslizarse del hombre. Comenzó a asentarse después de eso, pero los efectos retrasados ​​le dieron a Assault el tiempo justo para golpear a Grue y enviarlo volando contra la pared junto a los Custodios. Después de eso, la expansión de la espuma le impidió avanzar mucho más.
Tattletale y yo enfocamos nuestro fuego en Battery. La mujer se agachó y esquivó el camino de nuestras corrientes, moviéndose demasiado rápido para seguir de manera confiable con nuestros ojos. Pareció tropezar con una mesa de cóctel, una de esas redondas lo suficientemente grandes como para que cuatro personas pudieran pararse alrededor, pero cualquier torpeza de su parte era una ilusión. Un latido más tarde, ella tenía la mesa en sus manos y giró en un círculo completo.
Tiró la mesa como un frisbee de gran tamaño, y empujé a Tattletale en una dirección mientras me arrojaba en la otra. El borde de la mesa le dio a arma en las manos de Tattletale y la tiró de su agarre con la fuerza suficiente para hacer que Tattletale ruede mientras golpea el suelo.
Lo cual me dejó solo a mí en pie, contra Triumph y Battery. Armsmaster, Miss Militia y Velocity estaban por ningún lado. Podría haber usado mis bichos para sentirlos en la oscuridad, pero tenía asuntos más urgentes en los que concentrarme.
Battery se estaba cargando de nuevo, aprovechando que estábamos desequilibrados para acumular una reserva de energía de nuevo. Diablos, ella probablemente había construido todo su estilo de lucha alrededor de eso. Pude ver las líneas normalmente azul cobalto de su traje brillando en un brillante azul-blanco eléctrico. Concentré mi atención en ella, atrayendo cada bicho en el área inmediata hacia ella mientras trataba de orientarme para abrir fuego otra vez. Avispas, mosquitos y escarabajos se posaron en ella, mordiendo y picando.
Por solo una fracción de segundo, vi el brillo de las líneas de su traje atenuarse, antes de encender de nuevo. Ella necesitaba concentrarse, al parecer, y mis bichos habían servido para distraerla. Cuando me puse de pie y abrí fuego, ella fue un paso demasiado lento para salir del camino de la corriente. La atrapé bajo el rocío y comencé a amontonar espuma encima de ella.
Una onda de choque me golpeó. Me tumbaron por segunda vez en cuestión de segundos y me quedaron los oídos zumbando.
Triumph tenía una temática de gladiador / león para su traje, con un casco de león dorado, hombreras y cinturón, y traje ceñido en el resto. Había logrado arrancar suficientes bichos de su cara para usar su grito sónico. Era uno de esos muchachos que era grande, musculoso y lo suficientemente fuerte como para no querer pelear con él incluso si no tuviera ese otro poder, y su otro poder era uno que le permitía perforar agujeros en el concreto.
Grue apuntó y disparó una corriente hacia él, pero Triumph fue sorprendentemente rápido al apartarse del camino. Cuando Grue reorientó su objetivo, Triumph pateó una mesa de cóctel y la agarró con una mano para usarla como escudo contra la espuma. Intenté alejarme para atacarlo desde otra dirección, pero él abrió la boca y soltó otra onda expansiva que me hizo resbalar por el suelo, peligrosamente cerca de las pilas de espuma que habían atrapado a los Custodios. Cuando intenté elevar mi boquilla en su dirección para rociarle con más espuma de contención, mi visión se distorsionó y vi doble, y un gemido agudo amenazó con ahogar todo lo demás. Bajé el arma, envié más bichos en su dirección y me concentré en recuperar mis sentidos.
“¡Aquí!” Grue gritó. Él levantó su mano. Triumph inhaló, preparándose para otra ráfaga-
Y Brutus corrió por el corredor que Grue había creado en la oscuridad para golpear a Triumph como un toro a la carga.
Tal vez un poco más duro de lo que yo habría golpeado al hombre, si hubiera sido el monstruo del tamaño de un humvee tomando la decisión. Aun así, no puedes culpar a un perro por no saberlo.
Justo a mi izquierda, Shadow Stalker liberó la parte superior de su cuerpo de la espuma y comenzó el lento proceso de liberar su ballesta. Normalmente no es posible, pero su capacidad para entrar en un estado de sombra aparentemente la hizo más resbaladiza que la mayoría.
“No”, le gruñí. “Quédate abajo.” La enterré bajo más espuma.
Me puse de pie, me tambaleé, me enderecé, tambaleé un poco más y luego trabajé en mantener el equilibrio.
“¡Skitter!” Rugió Grue, “¡Muévete!”
No perdí tiempo en arrojarme al suelo. Por el rabillo del ojo, solo vi una mancha azul y plateada donde había estado parada.
Tuve que dejarme caer sobre mi espalda para ver a Armsmaster parado a dos metros de mí, nivelando la hoja de su alabarda en mi dirección. La plata de su visor dejaba muy poco de su expresión visible. Todo lo que podía ver era la delgada y dura línea de su boca.
“Lo siento”, murmuré, lo suficientemente despacio como para estar segura de que Tattletale y Grue no lo escucharían. Apunté con el rociador de espuma.
En un instante, agitó su arma para que el extremo del mango quedara frente a mí. Hubo un sonido amortiguado de ‘whump’, y sentí algo así como una ola de aire intensamente caliente que hizo que todos los pelos de mis brazos, piernas y la parte posterior de mi cuello se erizaran. Me di cuenta de que el gatillo del rociador de espuma de contención estaba hundido y nada salía del extremo del arma. Lo intenté de nuevo. Nada.
Eso sería un pulso electromagnético arruinando la maquinaria. Mierda.
Antes de que pudiera organizar mis pensamientos y advertir a Grue y Tattletale, Armsmaster giró el arma en sus manos como verías a los cadetes militares haciéndolo con sus armas durante una marcha. Mientras giraba a su alrededor, escuché el sonido ‘whump’ dos veces en rápida sucesión.
De alguna manera, dudaba que hubiera fallado.
“Llama a tu mutante”, dijo, con ese tipo de voz que la gente obedecía. “Te lo prometo, solo se lastimaría si me ataca, y prefiero no someter a un animal a eso, cuando el amo es el culpable.”
“¡Perra!” Gritó Grue, “Dile que se detenga. Él tiene razón.”
Desde un punto que no pude ver, Perra silbó. Brutus retrocedió por el pasillo que Grue había hecho para reunirse con ella.
“Te estabas moviendo como si pudieras ver en mi oscuridad”, Grue habló, con una nota de cautela en su voz resonante.
“He estudiado tus poderes”, nos dijo Armsmaster, golpeando con la culata de su arma en el suelo. Cada bicho a menos de cinco metros de él cayó del cielo, muerto. “Esto terminó desde el momento en que entraron en la habitación.”
Miss Militia salió de la oscuridad junto al escenario, con lo que parecía una ametralladora en sus manos, Regent como su rehén. Él no tenía su cetro.
Mierda.

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2018.06.08 20:47 master_x_2k Interludio Purity

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______________________Interludio Purity______________________

Kayden estaba agachada junto a la cuna, con los brazos cruzados sobre el borde, mirando cómo el pecho de su bebé subía y bajaba. Ella se sentía en paz. Aster era perfecta, impecable, no estaba contaminada por el caos y los males del mundo más allá del departamento y la guardería. Incluso cuando estaba despierta, no era demasiado exigente, rápidamente pasando de alaridos a gemidos tranquilos cuando escuchaba garantías de que la comida, la compañía o un cambio de pañal estaban en camino. No es que ella entendiera, por supuesto, pero confiaba en que su madre la cuidaría. Kayden no podría haber pedido más. Literalmente, no había nada que Aster pudiera hacer, tener o ser que la hiciera mejor de lo que era.
De una manera extraña, Kayden suponía, se refugió en Aster. Encontró un ancla en compañía de su hija, en medio de un mundo en el que tenía pocas esperanzas.
Tomó fuerza de voluntad obligarse a sí misma a alejarse, a alejarse silenciosamente de la guardería y entrecerrar la puerta detrás de ella. Cuando vio a Theo, regordete de quince años, sentado frente a la televisión, se sintió momentáneamente desorientada.
Entonces sintió una punzada de culpa. Se había olvidado del chico, en medio del cuidado de Aster y sus preparativos para la noche.
“Theo, lo siento”, dijo ella. El muchacho había quedado cautivado por los votos finales de un programa de reality show, pero no pensó ni un segundo en silenciar la televisión y prestar toda su atención a Kayden. “He estado tan ocupada, no te he alimentado.”
“Está bien”, respondió Theo, rompiendo el contacto visual. No era así.
“Mira, voy a salir-”
“¿En disfraz?”
“Sí”, respondió Kayden. Trató de leer la expresión en la cara del niño, pero Theo era un muro de piedra. Tenía que serlo, realmente, en donde había crecido.
Resistiendo el impulso de comentar o presionar al chico para que ofreciera algún comentario, crítica o apoyo, Kayden continuó, “Te dejo aquí treinta dólares en la mesa de la cocina. Si deseas usarlo para ordenar delivery, por favor siéntete libre. De lo contrario, saquea mi alacena, mi nevera o usa el dinero para ir a la tienda en el vestíbulo, ¿de acuerdo? Si decides alquilar una película, déjala aquí para que la lleve de vuelta.[1]Es posible que quiera verla.” Kayden sonrió, tratando de fomentar la misma expresión en él.
“Está bien”, dijo Theo, con el rostro inexpresivo. “¿Cuándo vas a estar de vuelta?”
A tiempo para llevarte de vuelta a casa de tu padre, Kayden estuvo a punto de decir. Entonces ella tuvo una idea, “Podría puede que llegue tarde. ¿Estaría bien si pasas la noche? Tendrías que revisar a Aster cada pocas horas. Mantener un oído abierto en caso de que ella llore. Te pagaría la noche completa de niñero.”
Los tiempos en que Theo dejaba que un atisbo de emoción se mostrara eran pocos y distantes. Una sonrisa, genuina, tocó la cara de Theo, y casi rompe el corazón de Kayden en el proceso.
“Me encantaría”, respondió Theo, diciéndolo con honestidad.
“Entonces está arreglado. Lamento interrumpir tu programa”, dijo.
“Está bien”, dijo Theo, solo un toque demasiado rápido. Al parecer no estaba bien, pero nunca lo admitiría. Nunca podría admitirlo. Kayden sintió un destello de odio por el hombre que había erosionado cada gramo de personalidad y asertividad de su hijo. Ella daría la mano derecha por un comentario sarcástico, que girara los ojos o que la ignorara en favor de un programa de televisión.
Tenía que consolarse a sí misma de que al menos le estaba dando a Theo un respiro de una noche de ese hombre. No era suficiente, por supuesto, pero había tan poco que podía hacer. Todo lo que ella podía ofrecer eran pequeñas amabilidades, pequeños gestos de amor y afecto, y la esperanza de que ayudaran. Con eso en mente, Kayden se tomó el tiempo para sacar algunas sábanas y colocar el otro sofá para que Theo se sintiera cómodo cuando terminara de ver la televisión.
Cuando terminó, revisó dos veces el televisor para ver que no estaba interrumpiendo nada, y le dijo a Theo: “Deséame suerte.”
“Buena suerte”, respondió el chico, en un tono que era puro artificio. Las palabras falsas afectaron a Kayden más que si Theo no hubiera dicho nada en absoluto. Esta noche no era la noche para enfrentar ese problema. Ella salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella. Subió las escaleras hasta el techo y se quitó la bata de baño. La prenda entró en el espacio entre dos jardineras, donde nadie la encontraría a menos que la estuvieran buscando.
Luego dio un paso más allá del borde del techo.
El viento le rasgaba el pelo y soplaba frío contra su cara. Mientras ella se tambaleaba cabeza abajo, viendo solo los destellos de las farolas y los autos debajo de ella, ella esperó. Su edificio de apartamentos tenía quince pisos de altura, lo que le daba menos tiempo del que cabría esperar. Todo lo que tomaría sería un segundo de duda, un error, una momentánea vacilación, y ella golpearía con el suelo.
Aster. Era apropiado que ella pensara en su hija. Ella siempre lo hacía, en estos días, cada vez que saltaba. Se había convertido en un ritual, como si no pudiera ir a limpiar la ciudad si no se recordaba a sí misma por qué lo estaba haciendo.
La energía inundó su cuerpo. Todo el cielo se iluminó con un brillante y cegador destello de luz. Para cuando las manchas desaparecieron de los ojos de la gente en la calle, ella ya se había ido, precipitándose sobre el centro de Brockton Bay, un rastro de luz blanca detrás de ella.
Kayden no usaba una máscara, pero no era necesario. Con sus poderes activos, su cabello castaño y sus ojos se volvían de un blanco radiante, emanando una luz tan brillante que era imposible mirarla directamente. La tela de su traje de alabastro también irradiaba un suave resplandor que se ondulaba como la luz sobre la superficie del agua.
Su rutina habitual era patrullar durante una hora o dos, tener una idea de las cosas, y luego tomar medidas donde ella creía que era más apropiado. Esta noche, sin embargo, estaba frustrada, y ni siquiera había empezado.
Hace un año, había convertido el ABB en un objetivo prioritario. De tres a cinco veces a la semana, ella había llevado a cabo ataques quirúrgicos contra las operaciones de bajo nivel de la banda, interrumpiendo envíos, golpeando a traficantes y matones, atacando sus lugares de negocios y todo el tiempo ella había estado recopilando información. Esa información había dado sus frutos de vez en cuando; se había enfrentado directamente con Lung en no menos de cuatro ocasiones, había encontrado a Oni Lee en dos. En todos menos en uno de esos encuentros, ella los había forzado exitosamente a retirarse, a abandonar lo que sea que estuvieran haciendo en ese momento. Esos eran los buenos días.
Hubo días malos también. La mayoría de las veces, ella hacia énfasis en maltratar a los miembros del nivel más bajo de la pandilla cuando los había derribado, lo suficiente como para hacer que reconsideraran su elección de carrera. Hacer que consideren ir a otra ciudad. En un momento dado, Lung le tendió una trampa y logró devolverle el favor. Le había tomado dos meses recuperarse de todas sus heridas. Otros días, que de alguna manera fueron peores, se encontró luchando por hacer una diferencia, llegando a la comprensión de que no había logrado cambiar las cosas.
Esta semana ha sido una larga serie de esos días malos. Cuando leyó en las noticias que Lung había sido detenido, ella había despejado su agenda. Kayden había tomado sus días de vacaciones y había llamado a Theo para hacer de niñero. Había sido la mejor oportunidad que tenía, pensó, de limpiar el ABB de una vez por todas. Sacar esa escoria de su ciudad, mientras ellos no tienen liderazgo.
Cinco de sus siete días de vacaciones habían pasado, y ella no había logrado nada. Menos que nada. Se estaban volviendo más fuertes.
Rompiendo su ruta de patrulla habitual, se dirigió directamente a la parte norte de la ciudad e investigó los Muelles. Estaba vacío de miembros de ABB, aparte de dos chicas coreanas que estaban tomando un descanso de prostituirse cerca del ferry, hablando con su anciano, gordo y matronal chulo. Kayden resistió el impulso de tomar medidas y huir, se resistió a interrogarlos por información. Ella había hecho eso anoche con un grupo de comerciantes, y logró poco o nada.
El ABB todavía estaba activo. Incluso con su jefe fuera, estaban más organizados de lo que habían estado bajo la influencia de Lung. Pero sus interrogatorios no pudieron obtener detalles sobre por qué. Incluso los brazos y las piernas rotas no habían lastimado o asustado a los matones lo suficiente como para que hablaran sobre lo que estaba pasando.
Esta era la situación, por lo general, en la que Kayden acudía a los informantes en busca de información, resucitaba viejas alianzas y obtenía ayuda para aplastar al ABB antes de que pudiesen recuperar el equilibrio. Ella había perseguido a viejos amigos, contactos y compañeros de equipo hace tres días, y se había sentido frustrada por la falta de respuesta, la falta de entusiasmo. Max, el padre de Theo, tenía la culpa de eso. Tal como ella había dejado a su equipo como una persona más rota de lo que había estado cuando se unió, otros pasaron por la misma experiencia. Con carisma y un gran sentido de la gente, Max había convencido a personas de todo el país para que se unieran a su equipo. Con la misma facilidad, él los había desarmado sin que se dieran cuenta de que lo estaba haciendo. Confianza rota, atormentados por las dudas, paranoicos con respecto a todos menos al hombre que había causado la paranoia en primer lugar, dividieron el equipo. No es que a Max le importara. Siempre había un nuevo suministro de reclutas con espíritu en los ojos listos para reemplazar a cualquiera que se rompiera.
Ahora la mayoría de la pandilla había desaparecido, posiblemente en un gran trabajo, y no tenía idea de dónde. Ella no tenía idea de dónde averiguarlo. Kayden apretó los dientes. Esto no estaba funcionando. Si iba a hacer algún progreso antes de que se acabaran sus vacaciones, tenía que actuar ahora. Hacer un trato con el diablo.
Ella regresó al centro. Era difícil navegar por las calles desde tan alto, incluso si eran caminos a los que ella viajaba a diario como su versión civil. Desde aquí, todos los edificios parecían iguales, con exteriores espejados y tejados de grava. Dos veces, dio vueltas alrededor de los pisos superiores de los edificios equivocados, buscando el logo en el costado del edificio que diferenciaba al edificio de Max de los demás.
La corona negra sobre un fondo rojo y amarillo. Se detuvo cuando lo vio, maldijo por lo bajo. Cuando ella se acercó, ella lo vio, todavía en su oficina. No era tan inusual, había trabajado hasta tarde todas las noches de su matrimonio. Tenía una laptop directamente frente a él, un sándwich en una envoltura de papel a su derecha, y una serie de papeles extendidos sobre el escritorio a su izquierda. Se giró para mirarla cuando ella se acercaba a la ventana, sonrió suavemente.
Maldito sea, era cinco años mayor que ella, con treinta y cinco años, y todavía era el hombre más atractivo que jamás había mirado a los ojos. Incluso las arrugas en las esquinas de sus ojos solo lo hacían más atractivo. Se había quitado la corbata y la chaqueta del traje, y las mangas de su camisa estaban enrolladas hasta la mitad de sus antebrazos, lo que la obligó a notar que todavía estaba entrenando.
Esperó, con las manos cruzadas sobre el estómago, la más leve expresión de diversión en su rostro. Ella sabía que él era capaz de abrir la ventana de su oficina. Estaba esperando que ella pidiera entrar. Era el tipo de pequeña demostración de poder que tanto le gustaba.
En otra noche, ella habría probado su voluntad contra la de él. En vano, por lo general, pero ella lo habría intentado. Probablemente hubiera terminado con ella yéndose volando, dejando en claro que podría prescindir de su ayuda. Esta noche, sin embargo, sintió la frustración de sus “vacaciones” infructuosas y se dispuso a extender la mano y golpear la ventana.
Antes de que pudiera golpear sus nudillos contra ella por segunda vez, hizo clic y se abrió hacia arriba. Ella navegó a su alrededor para abrirse paso. No pareció mover un músculo cuando abrió la ventana. Le gustaba pequeñas demostraciones como esa. Puso un pie en la alfombra de la oficina y dejó que la luz brillaba desde su interior se desvaneciera. Su cabello dejó de agitarse y retorcerse en respuesta a la energía que ondulaba a través de él, quedando flácido y volviéndose marrón. Sus ojos se oscurecieron a su color avellana oscuro. Podía escuchar un clic seguido por el más leve siseo cuando la ventana se cerró lentamente detrás de ella.
“Kayden. Ha pasado un tiempo”, logró saludarla y hacer que pareciera una crítica en el mismo aliento. Dio media vuelta para escribir en su computadora, y las luces de la oficina se ajustaron a un destello de halógeno. Cerró los ojos brevemente y se deleitó con el resplandor, sintiendo que su suministro interno de energía se recargaba.
“Max. Gracias por la luz.”
“¿Asumo que estás bien?”
“Estoy bien.”
“¿Y nuestra hija?”
“Aster está bien”, dijo, con la mayor calma posible, mientras su pulso latía en sus oídos. Ella sabía que realmente no le importaba. Él le estaba haciendo saber que no se había olvidado de Aster, recordándole que él, en cualquier día y en cualquier momento, podría tomar la custodia de su bebé. Él tenía el dinero, tenía los contactos. Ella sería incapaz de detenerlo. Ella recordó mencionar, “Theo la cuidará esta noche.”
“Lo sé. Llamó un poco antes para preguntar si podía pasar la noche. Le dije que estaba bien. Le hará bien pasar tiempo contigo y Aster. Algunas influencias femeninas en su vida.”
Kayden respondió con un brusco asentimiento. Para cualquier otra persona, esta conversación habría sonado perfectamente inocente. Como alguien que había trabajado junto a Max durante diez años y se había estado casada con él por uno, sabía que esto era todo negociación. Estaba dejando claro que le estaba haciendo un favor, y que esperaría una recompensa en algún momento, esta noche o dentro de una semana. Así era él, siempre jugando por el poder, por la ventaja, por el dominio. Todo el tiempo, él lo estaba haciendo de una manera que no podrías enfrentar. Si ella lo señalaba, él jugaría inocente y se vería como la loca, la que estaba equivocada. A veces incluso a sí misma.
“Entonces, ¿qué puedo hacer por ti?”, Se reclinó en su asiento.
“Los ABB carecen de liderazgo. O, al menos, carecen de liderazgo experimentado. Quiero derribarlos antes de que se reagrupen. Para hacer eso, quiero reunir a nuestro antiguo equipo.”
“Y admites que no puedes hacerlo sin mi ayuda.”
“Sí”, le dolió admitir.
“No estoy interesado”, dijo, dando vueltas en su silla para mirar la computadora. Hubo un clic, y la ventana detrás de Kayden comenzó a abrirse nuevamente. A medida que el aire soplaba desde el exterior, un mechón de cabello le atravesó la cara. Ella lo colocó detrás de su oreja.
“He hablado con los demás, pero nadie que haya trabajado para ti está dispuesto a ser el primero en unirse a mí. Algunos dicen que están preocupados de que te ofenderán. Otros simplemente están asustados, o ya se dieron por vencidos. Me preguntan por qué un grupo de sus rechazados lo haría mejor de lo que habían logrado como parte de su equipo. No estoy llegando a ningún lado, y el tiempo se acaba. Todo lo que tomaría sería una palabra de ti, y tendría un equipo de cuatro o cinco personas. Con eso, podría exponer y aplastar al ABB.”
Max se levantó y se sentó en el borde de su escritorio para mirar a Kayden, “No veo que valga la pena el esfuerzo. ¿Qué hay para mi ahí en esto?”
“Para empezar, la ABB se habría ido.”
“Se irán eventualmente. Soy paciente ¿Qué más?”
“No tengo nada más que ofrecerte, Max”, respondió ella. Eso era una mentira, lo sabía… pero lo más cercano que tenía a una moneda de cambio era algo que nunca abandonaría en un millón de años. Nunca Aster.”
“Te quiero a ti. En mi equipo otra vez.”
“No.”
“Serías mi segunda al mando. Hablaría con los antiguos miembros del equipo y les pediría que formaran un grupo aparte que trabajase bajo tus órdenes. Tendrías que verificar conmigo todo lo que haces, pero aparte de eso, serías completamente autónoma. Libre de usar a tu equipo como mejor te parezca.”
Aparte de eso, pensó ella. Como si fuera intrascendente, estar chequeando con él en cada movimiento que ella hiciera. “No estoy de acuerdo con la forma en que haces las cosas. No quiero asociarme contigo.”
Él rió, gutural, profundo, mientras ella permanecía allí en un silencio sepulcral.
“Kayden”, dijo, cuando se detuvo, “Ya estás asociada conmigo. La gente dice nuestros nombres al mismo tiempo, incluso cuando no hemos trabajado juntos en dos años. Cuando mi nombre aparece en los periódicos, el tuyo nunca se queda atrás.”
“Estoy trabajando para cambiar eso.”
“Y trabajarás en contra de esa impresión durante décadas, sin ningún efecto, te lo garantizo.”
Kayden se volvió y miró por la ventana, no queriendo mirar a Max con sus brillantes ojos azules por más tiempo.
Continuó, y ella supo que él estaba sonriendo con aire de suficiencia, incluso sin mirarlo, “Independientemente de nuestros diferentes métodos, siempre compartimos los mismos objetivos. El limpiar este sucio mundo nuestro.”
“Lo haces poniendo drogas en la calle, robando, extorsionando. No puedo estar de acuerdo con eso. Nunca lo hice. No tiene sentido, mejorar las cosas empeorándolas.”
Max sonrió, “Es feo en la superficie, pero es más dinero, más poder, y me da la influencia para realmente afectar las cosas. Las únicas personas a las que lastimé son las mismas personas que causan los problemas en primer lugar.”
Era un estribillo que había oído tantas veces antes. Ella se cruzó de brazos.
Cambió de táctica, “Déjame preguntarte: ¿prefieres hacer las cosas a tu manera, sin cambiar las cosas o preferirías trabajar bajo mis órdenes y hacer una diferencia?”
Estoy haciendo una diferencia”, respondió Kayden, “estoy trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor.”
“Por supuesto”, respondió, y ella no perdió el rasgo de condescendencia en su voz, “Dejaste a mi equipo para hacer un buen trabajo, es pura coincidencia que sean criminales negros, marrones o amarillos a los que apuntas.”
Kayden frunció el ceño, “Es difícil de evitar, cuando la única banda notable de blancos es tuya. Algunos viejos amigos y aliados siguen trabajando para ti… No puedo atacarlos, ¿o sí? Estoy trabajando para mejorar nuestra ciudad, pero no voy a golpear a las personas con las que he salido a beber.”
“Y en el proceso, estás haciendo poco para cambiar la idea de que eres parte del Imperio Ochenta y Ocho”, sonrió Max, “es divertido escucharte que intentar justificar tu perspectiva, pero estás ignorando la incómoda verdad. Corta esta basura y dime que no sientes algo diferente cuando miras una cara negra, en comparación con cuando miras una blanca.”
Kayden no tenía una respuesta para eso. Era su culpa, realmente. El jugador de béisbol de la escuela secundaria que le gustaba cuando ella estaba en la escuela media[2] terminó siendo la misma persona que se acercó primero a ella cuando comenzó a salir de traje. Cegada por su buena apariencia y su habilidad con las palabras, había sido persuadida, convencida de su forma de pensar. Ella había tratado de cambiar su punto de vista desde el divorcio, pero había visto mucho en sus diez años como miembro de su equipo. Era imposible mirar la ciudad ahora e ignorar el hecho de que demasiado de lo que lo convertía en un lugar más feo para vivir y criar a un niño podía rastrearse hasta el mismo tipo de personas. Claro, los blancos también tenían criminales, pero al menos eran jodidamente civilizados.
Cuando no hubo respuesta, Max dijo: “Eso es lo que pensé. Sin embargo, nuestros métodos difieren, independientemente de si está dispuesta a admitirlo en voz alta, creo que compartimos una perspectiva muy similar. Mi oferta es esta: déjame demostrar que mis métodos funcionan. Únete a mi equipo, sirve como mi segunda al mando por un año más. La única persona a la que respondes es a mí, y te doy un equipo propio. Puedes elegir a tu propio escuadrón entre nuestros posibles miembros y ex miembros, aunque no puedo garantizar que todas las personas que menciones quiera participar...”
“Max…” Kayden negó con la cabeza.
“La parte final del trato es esto. Si no estás satisfecha con cómo fueron las cosas cuando tu año termina, Imperio Ochenta y Ocho es suyo. Por completo, incluido mi negocio, cada empleado, cada activo, legítimo o no. Me convierto en tu segundo al mando y sigo tus órdenes. Puedes convertir a Imperio Ochenta y Ocho en un esfuerzo humanitario, vender el negocio, convertirnos a todos en superhéroes. No me importa. Si no puedo impresionarte, entonces lo que estoy haciendo simplemente no vale la pena.”
Eso llamó su atención. Años atrás, Kayden probablemente habría aceptado una oferta como esta sin pensarlo dos veces. Estar casada con Max durante once meses, darse cuenta de quien realmente era, le había dado perspectiva y precaución. Ella lo consideró por unos largos momentos, tratando de descubrir el ángulo. Él estaba diciendo la verdad, ella lo sabía. Fuera lo que fuese Max, no rompería su palabra sobre algo como esto.
“¿Está fallando el negocio?”, Preguntó. ¿Ella estaba recibiendo un premio trampa?
“Prosperando. Lo prometo.”
“¿Qué quieres que haga?”
“Lo mismo que hiciste antes. Serías mi peso pesado. Mi agente. Si necesitara que hicieras un ejemplo de alguien, lo harías. La única diferencia entre entonces y ahora es que mi Imperio es más grande. Mejor. Tú y yo podemos tener un mayor impacto.”
Más sangre en mis manos. Cuando el pensamiento cruzó por su mente, miró sus manos enguantadas. Tela blanca prístina, marcada por el resplandor de las luces halógenas. Sabía lo que él estaba haciendo, sabía cuándo decidió venir. Encontraba la debilidad de una persona, la atacaba y la aprovechaba. Sabía que estaba frustrada con sus esfuerzos como agente solitaria, probablemente había planeado esta conversación días o semanas atrás, poniéndola en práctica mentalmente, teniendo una respuesta preparada para todo lo que pudiera decir. ¿Cómo podría competir con eso, cuando rara vez miraba más allá de las próximas veinticuatro horas? Era solo cómo ella era, cómo pensaba.
Probablemente por eso eran tan efectivos como pareja, se vio obligada a admitir.
“Así que te pregunto de nuevo, Kayden, ¿quieres pasar el tiempo sin poder hacerte un nombre por tu cuenta, o estás dispuesta a unirte a mí para cambiar realmente las cosas? Ven conmigo y te garantizo que ganas de una manera u otra.”
Sus ojos se iluminaron, y su cabello comenzó a ponerse blanco desde las raíces hacia afuera. En unos momentos, ella era su alter ego radiante. Purity.[3]
Como en respuesta, tomó un abrecartas y lo sostuvo frente a su pecho. Cuchillas de metal comenzaron a ramificarse desde allí, cada una convirtiéndose en más. Lento al principio, la red de metal rápidamente abarcó su pecho, y luego el resto de su cuerpo. Barras, cuchillas, tubos y láminas del metal encontraron su lugar a su alrededor. Con su poder, ella sabía, él podía hacer brotar el metal de cualquier superficie sólida a su alrededor, incluido el metal que ya había creado. Con la misma facilidad con la que podía arrojar lanzas de hierro de nueve metros de altura desde el suelo o las paredes, creó una armadura finamente trabajada y luego la embelleció con cuchillas y púas. Terminó con una corona desigual de cuchillas.
Extendió un guantelete, lo dejó allí para que lo tomara. Era el gesto más pequeño, nunca hacia un movimiento en el que alguien pudiera rechazarlo, dejarlo plantado, y significaba todo para ella, incluso cuando sospechaba que estaba calculado precisamente por ese efecto.
Perdóname, Aster, pensó ella. Estoy haciendo esto por ti.
[1]¡En el mundo de Worm todavía rentan películas físicas!
[2]La escuela media es entre la primaria y el secundario, la edad varia según el estado, pero es entre los 10 y 14 años, empezando la secundaria entre los 14 o 15 años. Según esto y la edad de Kayden y Max, ellos se conocieron cuando tendrían 13 y 18 años respectivamente.
[3]Purity: Lit. Pureza, alusión tanto a su poder de luz blanca como a la ideología de pureza racial.

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